domingo, 25 de abril de 2010

La Nada

La Nada, sumergida en la nada misma.

Chapotea un poco y juega con sus pies

Se empapa con sus propios excesos

Se vanagloria en la abundancia de su escasez.


La Nada sumergida en esa nube de nada.

La Nada ya no se sorprende de nada,

Ya esta curada con su propio espanto.


Nada. Nada para decir, nada para sentir.

La Nada ya conoce su esencia precaria y vacía

La Nada te inunda de su nada

Te tortura, te angustia con tanta nada

Es letal conocerla (conocer tanta nada)

Es mortífera, es dañina, es nada en su máxima expresión




Tanta Nada, para no sentir nada.



domingo, 28 de marzo de 2010

Punto final.

Enloqueciendo.
Enfermandome hasta los huesos.
Muriendo con este fin.
Angustiada, sola, fria.


Destruyendo el reino.
Saboteando el sentimiento
Desesperandome de cuerpo entero
Tan seca, tan vacia, tan fria.


Nunca mas sere la misma.
Mi esencia me abandono para siempre.
Mi alma murio en este dia.
No queda nada en mi.



Solo el dolor de la ultima caida.
Y despues, silencio.


" Y cada vez mas tu, y cada vez mas yo sin rastro de nosotros"





jueves, 11 de marzo de 2010

Una sola duda...

Miedo. Miedo del después, de lo que vendrá.
Miedo de la posible ausencia, desesperación por demás.
Miedo en los pensamientos, miedo en las palabras.
Miedo encerrado, miedo salvaje, casi animal
Miedo hasta en la sopa.

Miedo, incertidumbre casi permanente
Miedo del descuido, de la intolerancia
Miedo a la regresión letal del desinterés natural.
Miedo hasta en la sopa.

Miedo en cada actitud inconciente
Miedo en la impotencia, punto frágil
Sensación de miedo recorriendo la piel
Miedo hasta en la sopa.

Miedo. Miedo del después, de lo que vendrá.
Miedo de lo que esta actitud cobarde pueda generar
Miedo en cada impulso de vivir
Miedo en todos lados. Hasta en la sopa.

martes, 23 de febrero de 2010

Todo cambio interno merece su apropiada exteriorización.

La liviandad del espíritu se había llevado consigo la inspiración y había dejado sólo un pequeño rastro de su existencia en la tierra.
Eran muchas las emociones, tantas que se le hacia difícil poder bajarlas a lo literal, a lo concreto, a lo expresamente escrito en una hoja de papel.
El intento de vagar sin rumbo, de querer vivir sin necesidad de planearlo todo mil veces y replanearlo, de acomodar nuevos planes a las ideas originales cuando algo no sale como se lo esperaba.
La búsqueda (y el encuentro paulatino) constante, permanente de paz natural, de tranquilidad inaudita.
La embriaguez abrumadora de los sentidos, que por poco dejaba a los oídos aturdidos, a los olores confusos, a los ojos ciegos de tanto resplandor.
La renovación interna. Exhaustiva y total.
La reafirmación al presente.
El regodeo y la reivindicación a la vida, el disfrute de esos placeres, tan comunes para algunos y tan escasos para otros.
La explosión de alegría, el atropello a la razón, sin ninguna razón.
Y por último, la satisfacción de un nuevo objetivo cumplido en la vida, de un nuevo lugar alcanzado en el inframundo de los sueños.

Si, ese cúmulo de sensaciones (algunas nuevas, otras no tanto) eran demasiadas para el espíritu, que huyo despavorido por un tiempo.
Pero ya ha regresado, ya se reincorporó a su lugar habitual, a su esencia, a su raíz.
Y, renovado en si mismo, volvió, con un montón de cambios internos.

Y todo cambio interno merece su apropiada exteriorización.

jueves, 7 de enero de 2010

Despedida

A mi entendedor mas entendido.
Al especialista en la materia, el mas aficionado
Al sabio conocedor de las excentricidades de mi alma
Al creador de varios versos en mi nombre
A la raiz mas profunda, mas valedera
Al mejor puerto, mejor refugio de mi locura
Al destinatario ya cansado de mis obsesiones
Al constructor de un sitio sagrado en mi espacio sideral
Al unico invicto de mi eterna soberbia, luchador de incansables batallas
Al enemigo peor (su orgullo es implacable)
Al mejor sosten en la debilidad
Al apoyo mas sincero e incondicional
A mi compañero de tragos dulces y copas rotas
A mi Nemesis.
A mi queridisimo Nemesis.

HASTA LA VUELTA, SIEMPRE PENSANDO EN VOS.


Eternamente tuya
Maria Antonieta